Karukinka - Tierra del Fuego
La Tierra de Karukinka, como la llamaron los Onas o Selk’nam,
antiguos habitantes nativos de la isla, es conocida hoy como Tierra del
Fuego, que fue el nombre asignado por Magallanes al cruzar el estrecho que
hoy lleva su nombre, y divisar a la distancia las fumarolas de las fogatas
de estos indígenas. Es un archipiélago compuesto por diversas islas, donde
la mayor se conoce como la Isla Grande de Tierra del Fuego y es la que tanto
renombre ha alcanzado a nivel mundial en los últimos ciento y tantos años.
Geografía
Tal como el mismo Alberto De Agostini describió en
“Esfinges de Hielo”, en 1959, “El archipiélago de Tierra del Fuego, ubicado
entre los paralelos 52º y 56º Sur, se extiende por el sur del Estrecho de
Magallanes, manteniendo las mismas características del resto de la
Patagonia". La isla principal es compartida en territorio entre Argentina y
Chile, ubicándose en ésta diversos centros urbanos de cierta significancia,
destacándose el poblado de Porvenir, en lado occidental y mirando hacia el
Estrecho de Magallanes, y por el lado Argentino, Río Grande, en la costa
Atlántica, y Ushuaia, al borde del canal Beagle, que marca el límite sur de
la isla grande.
Oro en Tierra del Fuego
En 1878, el explorador Ramón Serrano se adentró en la
isla grande, encontrando oro cerca de lo que hoy es el poblado de Porvenir,
en la costa occidental, hacia el Estrecho de Magallanes. El río del
descubrimiento fue expresivamente llamado Río del Oro. La noticia trajo la
fiebre del oro, ya conocida en el Hemisferio Norte. Esto provocó la masiva
llegada de inmigrantes de todos lados, inclusive de Europa, incluido el que
posteriormente se transformó en uno de los personajes más reconocidos y a la
vez más odiados de la historia de Tierra del Fuego, el ingeniero rumano
Julio Popper.
Así, comenzó una época de auge de la zona, lo que provocó
dramáticos cambios y permitió el desarrollo de centros urbanos como Punta
Arenas en el continente, Río Grande y Ushuaia en la porción Argentina de la
isla.
El auge aurífero duró algunas décadas, para luego ir
decayendo por la propia evidencia de que el oro no era tan abundante.
Luego, los empresarios ganaderos aprovecharon las vastas
pampas que cubren la mitad de la isla para la crianza de grandes cantidades
de ovejas, dándole a Tierra del Fuego un segundo y hasta hoy duradero auge
económico, que también ha tenido sus altos y bajos en las varias décadas de
desarrollo.
Tierra del Fuego en el siglo XXI
Un siglo después, el paisaje de Tierra del Fuego ha
cambiado muy poco, pero la percepción que el resto del mundo tiene de este
remoto rincón es totalmente distinta. Lejos han quedado las historias de
importantes exploradores, como Magallanes, los buscadores de oro, e incluso
un incansable sacerdote italiano llamado Alberto de Agostini, quien hace más
de medio siglo, con herramientas y tecnología bastante más rudimentaria que
con la que los modernos exploradores cuenta, se dedicó a recorrer estas
tierras con su cámara de fotos. En estas aventuras, conoció a diversos
grupos de los originarios indígenas habitantes de la isla y dio a conocer al
mundo algunas de las cumbres más impresionantes de este final del
continente.
Hoy en día, Tierra del Fuego, particularmente en su
porción Argentina, suena fuerte en el mundo de los mosqueros viajeros, que
sueñan con lanzar sus moscas en el Río Grande, donde se encuentran algunas
de las marrones migratorias (Sea Run Brown) más grandes del mundo. Esta
bonanza anual ha permitido que algunas enormes haciendas fueguinas, con
terrenos colindantes al río, se establezcan como destinos de pesca de primer
nivel.
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